ALEMANIA – La economía de Alemania se mantendrá estancada en 2025 y apenas crecerá un 1% en 2026, según la nueva previsión del Instituto de la Economía Alemana (IW). Los altos costos de energía y laborales, el exceso de regulación, las tensiones geopolíticas y las tendencias proteccionistas siguen presionando al país.
Exportaciones en retroceso: Pese a un acuerdo arancelario con Donald Trump, Alemania continúa siendo especialmente vulnerable a la imprevisibilidad de la política comercial de EE. UU. Se prevé que las exportaciones caigan un 0,5% en 2025 y solo muestren una leve recuperación en 2026. Un regreso a la normalidad no está en el horizonte.
Inversión debilitada: La incertidumbre global y el estancamiento de las reformas internas están frenando con fuerza la inversión. En el primer semestre de 2025, la formación bruta de capital fijo cayó un 1,7% interanual y se mantiene un 11% por debajo del nivel de 2019. Las inversiones en equipo retrocederán un 2,5% este año, un factor clave para el crecimiento a largo plazo.
Sector de la construcción en crisis: La construcción sigue sin repuntar, con una nueva caída del 1,7% en 2025, más acusada en la vivienda. El impacto positivo de la inversión pública no se sentirá hasta 2026.
Consumo débil y mercado laboral estancado: El gasto privado solo aumentará un 1% en 2025, mientras los hogares reducen su consumo por temor a perder el empleo. La ocupación se mantiene en torno a 46 millones y la tasa de desempleo sigue elevada. Reformas como las del Bürgergeld no tendrán efecto hasta 2026.
Necesidad de reformas urgentes: Los efectos positivos del fondo extraordinario de infraestructuras aún no llegan. “Si el Gobierno fija el rumbo correcto con reformas este otoño, la economía podría volver a crecer en 2026”, señaló Michael Grömling, economista jefe del IW. Subrayó la urgencia de una reforma fiscal empresarial, una reducción significativa de la burocracia y mayores incentivos a la inversión.

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